Cinco son las modificaciones que el gobierno ha informado, hasta ahora, respecto de lo cual el ministro Marcel entregó más detalles este viernes. Entre las medidas están nuevos incentivos a la inversión, ajuste del impuesto a las utilidades retenidas, y al royalty. Los expertos y gremios empresariales lo recibieron de buena manera, pero esperan conocer más detalles para un mejor análisis. Los cambios se comenzarán a trabajar el próximo martes entre el Ejecutivo y los asesores de los diputados.
En la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados está radicada la discusión del principal proyecto de la reforma tributaria. Esta iniciativa que cambia el impuesto a la renta, crea un gravamen para la riqueza, busca un mayor control de la evasión y elusión, y elimina exenciones, recaudará el 77% de los 4,1% del Producto Interno Bruto (PIB) que tiene como objetivo esta propuesta. Durante el debate parlamentario y entre los expertos que han ido a exponer a esta instancia fueron apareciendo algunos reparos al proyecto.
En Hacienda escucharon esas distintas visiones y ya preparan algunas indicaciones. Una de ellas se anunció a mediados de esta semana y apunta a evitar la doble tributación ante el pago de impuestos de empresas en el exterior, mientras que este viernes el propio ministro Mario Marcel detalló cuatro nuevas modificaciones, en un seminario organizado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez.
“Nosotros no estamos todavía satisfechos con los proyectos que están en el Congreso. Estamos en estos momentos trabajando en indicaciones a esos proyectos, y una parte importante de esas indicaciones va a tener que ver con inversión y con productividad”, sostuvo el secretario de Estado.
Los expertos y gremios empresariales recibieron de buena manera esta apertura del gobierno, pero esperan el detalle de las indicaciones para un análisis más acabado.
El primer cambio que informó Marcel tiene relación con el impuesto del 1,8% a las utilidades retenidas en las sociedades de inversión. En este punto, sostuvo que “vamos a cambiar la base de esa tasa, vamos a cambiarla desde las utilidades retenidas al impuesto retenido por parte de esas sociedades. De esa manera, tendremos un reflejo mucho más claro de lo que se buscaba con esta medida: que quien retiene impuestos por la vía de dejarlos guardados en sociedades, pague al menos un interés por el costo financiero que significa para el Estado el que se postergue ese pago de impuesto”, explicó Marcel. Es decir, el impuesto del 1,8% no se aplicará sobre las utilidades acumuladas que se dejan en la compañía, sino que sobre el impuesto que se está difiriendo respecto de esas utilidades. “Es más razonable que la norma propuesta inicialmente”, dijo Claudio Bustos, abogado tributarista y socio fundador de Bustos Tax & Legal.
Andrés Martínez, socio líder consultoría tributaria de KPMG Chile, añadió que “si bien el cambio apunta en la dirección correcta, que es reducir su impacto, el impuesto requiere sí o sí de una cirugía aún mayor. Ello ocurre, porque una medida así no fomenta en nada el financiamiento de proyectos e inversiones dentro de los grupos empresariales”. Por su parte, la académica de la Universidad Adolfo Ibáñez, Andrea Repetto, afirmó que “el objetivo de esta medida es reconocer que el Estado hace un préstamo por esos ingresos que aún no pagan impuestos al no haber sido retirados. La indicación es razonable, pues reconoce que ese costo en que incurre el Estado se refiere solo a la postergación del pago de impuestos a nivel de personas”.
El segundo cambio es que se incorporarán mecanismos temporales de depreciación acelerada. Loreto Pelegrí, socia de Tax & Legal de PwC, analizó la medida como “un buen incentivo a la inversión, pero debe ir de la mano con la posibilidad de usar las pérdidas tributarias que esta depreciación genere, sino no es una medida efectiva que vaya a incentivar la anticipación de inversión en activo fijo en las empresas”.
Ignacio Gepp, socio de Puente Sur, acotó que son “estímulos importantes con las reglas de hoy, pero si se combina con el limite al uso de la pérdida al 50% que propone el Ejecutivo, su atractivo disminuye”.
Para Bustos, incorporar mecanismos temporales de depreciación instantánea o acelerada, “es una buena noticia. Ahora queda por ver bajo qué condiciones y qué requisitos se exigen para poder optar y aplicar estas depreciaciones franquiciadas”. Y Repetto complementó: “La posibilidad de depreciar rápidamente activos es un incentivo eficaz a la inversión. El que sea temporal, sin embargo, hará que las empresas esperen esa ventana para invertir y aprovechar el mecanismo”.
Fuente: La Tercera